dimecres, 30 de març de 2011

武士の名誉 - El honor de los samurais (primera parte)

En enero, cuando se iniciaba la andadura del Real Decreto que cambiaba el escenario de regulación de la energía solar fotovoltaica nadie podía imaginar lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo en Japón. (+ info)

La magnitud de la catástrofe ha removido conciencias y ha generado un debate que en ocasiones genera la estupefacción de quiénes tenemos algún conocimiento en materia de contaminación y/o emergencias. Es una lástima que tenga que ocurrir una desgracia para que la población deje su interés por si habrá Liga este fin de semana y se preocupe por otros asuntos bastante más graves. 

En las últimas semanas el asunto japonés ha sido objeto de reflexión entre muchos de los profesionales del sector ambiental, así como de la gestión de protección civil o las emergencias. Hoy mismo Francia, principal potencia nuclear europea, ha reconocido no disponer de un plan de contingencias específico para el riesgo de que ocurra lo que nadie imagina.

0. Antecedentes

El viernes 11 de marzo de 2011, a las 14:46:23 hora local (05:46:23 UTC) se produjo un terremoto de 9 grados en la escala sismológica de Richter, también conocida como Escala de Magnitud Local, y que tiene un máximo de 10. 

El epicentro se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, Japón.



La fuerza destructiva del temblor y el tsunami posterior superaron todas las previsiones y los servicios de emergencias se vieron ampliamente desbordados. Un país como Japón, acostumbrado al riesgo sísmico y con una cultura de la gestión de emergencias ejemplar, vio como en segundos la naturaleza superaba cualquier estimación generando caos y destrucción en magnitudes propia de película de catástrofes, con la salvedad de que en este caso los actores eran personas reales. (+info vídeo RTVE especial)

Hay que indicar que si no hubieran funcionado los sistemas de alerta temprana de tsunami implantados en el país nipón en vez de hablar a 28 de marzo de 10.872 muertos y 16.244 desparecid@s podría estar hablándose de más de el doble de bajas humanas. Además, hay que recordar que Japón es el único país del planeta con el doloroso aprendizaje de haber recibido dos impactos nucleares cortesía de los EEUU, con lo que desarrolló procedimientos de gestión y contención cuando nadie se lo había planteado siquiera. 

1. Enfoque del problema desde el punto de vista de las emergencias

En un marco teórico, y generalmente práctico, el Estado es el encargado de velar por la seguridad de su ciudadanía. El marco jurídico en la mayor parte de los países desarrollados es extenso en lo que se refiere a Protección Civil y Gestión de Emergencias. De hecho, la mayor parte de contingencias en dichos países suelen ser controladas en poco tiempo con los recursos disponibles, generando pocos daños si se compara con otros menos desarrollados.

Pero ¿Qué ocurre cuando en la tercera economía mundial sucede lo que nadie había previsto? ¿Qué ocurre cuando la naturaleza pone al ser humano en el lugar que le corresponde y le recuerda que no tiene el dominio de los elementos que pretende? 

Desgraciadamente, en Japón han encontrado la respuesta de la forma más dolorosa posible. No es fácil que nadie pueda acusar a los Nipones de falta de previsión, de falta de planificación, o de falta de inversión. Imaginar por un instante la magnitud de lo que habría ocurrido tras la emergencia derivada del fenómeno natural en un país como España genera cuando menos inquietud.

Japón tiene en su código genético el valor social del conjunto frente al valor que en otras regiones del mundo se otorga al individuo. Sirvan como ejemplo los profesionales que trabajan hoy en la central nuclear de Fukushima. Bomberos, Ingenieros, Técnicos y operarios que se están jugando literalmente lo más valioso que tienen. Su propia vida.

Seguro que estos profesionales tienen presente lo que les ocurrió a los que ocuparon su lugar el 26 de abril de 1986 en Chernobyl. Uno de ellos, un piloto de combate del ejército soviético de Ucrania, no hace muchos años, aún volaba con su helicóptero Kamov extinguiendo incendios en España, pese a su estado de salud y a tener más dinero del que podía gastar. "Mientras me lo permitan seguiré volando", decía, "es lo único que me queda".

Gracias a ese carácter, al valor y la determinación, a la planificación, la previsión, y a dar más valor al bien común que al individual, la gestión de la emergencia japonesa, a pesar de la magnitud y complejidad de las operaciones que se están llevando a cabo, está siendo cuando menos encomiable.

Operators of the Fukushima nuclear reactor have been downplaying the threat to public safety. Fuente de la información: Reuters: Kim Kyung-Hoon

 2. La emergencia dentro de una emergencia.

Japón ha padecido una de las mayores catástrofes naturales que se recuerda. Esto, por si mismo, constituye una emergencia de magnitudes dramáticas. Gestionar los servicios de salvamento, atención sanitaria, logística, seguridad asociados a un fenómeno como el ocurrido supera cualquier dispositivo que se pueda diseñar.

El problema es que además de la mayor emergencia que se recuerda derivada de un riesgo natural se le une otra, no menos grave, de origen antrópico (humano) y tecnológico. El riesgo nuclear.

El tsunami posterior al terremoto daño los sistemas contención de la planta nuclear de Fukushima. Preguntaba el otro día extrañado un compañero geógrafo: ¿Cómo es posible que un país como Japón, que le puso nombre al fenómeno del tsunami construyera una central justo al lado del mar?

Resulta ciertamente incomprensible. Cabe suponer que los responsables de seguridad de la central esperaban que las barreras anti - tsunami funcionaran. Se ha demostrado que no ha sido así.

Pero, ¿a qué riesgo se está enfrentando el planeta?

Es necesario indicar que si bien no es lo habitual, el plutonio se puede movilizar a nivel atmosférico, y eso sin duda, supondría un gravísimo problema a añadir a los ya existentes.


¿Qué es y que provoca el plutonio?

Cuando se estudia la tabla periódica de los elementos, junto al Neptunio (Np) y el Americio (Am) se estudia el Plutonio (Pu). Este elemento de la familia de los Actinidos, es prácticamente inédito de forma natural en el medio. Es resultado de la intervención humana para la producción de energía nuclear. Es un radioisótopo artificial. Su vida media, y por tanto su capacidad de matar, supera los 24.000 años.

Debido a su alta radiactividad es uno de los venenos, en el sentido más amplio del concepto veneno, más peligrosos que existe. De hecho, la estadounidense ATDSR (Agency for Toxic Substances and Disease Registry o 
Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades) advierte de que la mayor parte del Plutonio (Pu) que se encuentra actualmente en la atmósfera procede de las pruebas nucleares que se llevaron a cabo en los años 80. (+info sobre el plutonio en la ATDSR

El material radiactivo contamina el agua, la tierra, los alimentos, los animales, las personas... el daño sobre el medio natural es duradero, grave e irreversible en muchos de los casos. Chernobyl, 25 años después, sigue siendo una zona contaminada. La vida media de la radiactividad del Plutonio (Pu), y por tanto su capacidad de matar todo lo que contamina, supera los 24.000 años.

¿No se aprendió nada en Ucrania en 1986? Parece ser que no todo lo que se debía aprender. Dicen que quién juega con fuego se quema. La propia Angela Merkel se ha quemado. Ella, defensora de la energía nuclear, y sus bondades, se está replanteando su postura. ¿De verdad? ¿Va a ser diferente ahora? ya se ha hallado Plutonio (Pu) fuera de los niveles de contención de Fukushima...

PRIMERA CONCLUSIÓN

Bajo esta perspectiva, parece lógico pensar que la energía nuclear no es tan buena como se dice. No es tan limpia ni tan inocua. No es tan barata si se repercuten los costes de descontaminación de un eventual accidente nuclear (aspecto este largamente reclamado por los profesionales del sector ambiental y al que los grupos de presión han hecho caso omiso). 

Seguramente el debate no debiera ser acerca de si energía nuclear sí, o no. El debate tal vez, debiera ser acerca de cuándo y cómo se abandona esta forma tan destructiva de producción energética existiendo como existen alternativas.

Hay que planificar qué hacer si ocurre un desastre como este. Pero sobre todo, debiera preocupar a quiénes la defienden, que no se pudieran producir emergencias por este motivo, erradicando la fuente del problema.

En los próximos días, según vayan ocurriendo los acontecimientos, el mundo podrá observar, desgraciadamente, las bondades de los errores cometidos.

(...) Continuará
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Entre tanto, por lo que representa y lo que supone en un momento como el actual, por su valor, tenacidad y espíritu, todo mi respeto, profunda admiración, afecto y solidaridad, a pesar de la distancia, por el sacrificio de quiénes a estas horas luchan por evitar males mayores.

Desde aquí, hoy, y ahora, un pensamiento por el honor de los samurais...

ここから、今日そして今武士名誉のために考え...


Gracias
おかげで

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