dilluns, 20 d’agost de 2018

#IFLlutxent, el fuego griego y los egocentristas

Entre el año 674 y el 678 se produjo el asedio árabe de Constantinopla. Los cristianos, sitiados, padecieron, según documentó el cronista Teófanes, un bloqueo marítimo de cuatro largos años por parte de la marina omeya. Cuando la hambruna era más acuciante, un inventor de procedencia siria llamado Kallinikos inventó para el Imperio bizantino una nueva arma devastadora. Los cronistas de la época la bautizaron como el "fuego griego". Aquella invención permitió a los bizantinos quemar la flota musulmana en Cícico y rechazar el asedio árabe de Constantinopla. La ventaja tecnológica que suponía fue responsable de importantes victorias militares bizantinas, y salvó Bizancio en dos asedios musulmanes. Su utilización adecuada aseguró la continuidad del Imperio Bizantino durante siglos y frenó las intenciones expansionistas del Islam evitando la posible conquista de la Europa Occidental desde el Este. El hecho de que el fuego griego, cuya composición exacta se perdió con la caída del imperio, siguiese ardiendo incluso en contacto con el agua contribuyó a perpetuar el poder de Bizancio durante mucho más tiempo.


Fuente: Codex Skylitzes Matritensis, Biblioteca Nacional de Madrid, Vitr. 26-2, Bild-Nr. 77, f 34 v. b.
(tomado de Pászthory, p. 31)

Recientemente hemos asistido a otro fuego griego. Igualmente mortífero y destructor, pero en este caso fruto de los incendios forestales. Y en un ámbito más cercano a nuestro equipo (con su base principal en Valencia, y muy cerca de Llutxent) hemos visto como otro incendio forestal devoraba decenas de viviendas. Por fortuna, gracias a algunas decisiones tomadas a tiempo, sin que haya que lamentar víctimas mortales, en la capital de La Safor (Gandía). Y, como de costumbre en este tipo de casos, surgen conflictos, tensiones, y en nuestro caso, algunas preguntas. Disculpe la gente que quiera leer este artículo su extensión. Los problemas complejos no aceptan razonamientos sencillos, simples ni simplistas. Y este artículo pretende recopilar algunas experiencias relevantes en relación con los incendios forestales que afectan a zonas pobladas.

Resultat d'imatges de greek fire
Incendio en la Interfaz Urbano Forestal en Mati,Grecia, 2018. Fuente: Reuters


foto de Escuela de Pilotos La Montaña.
Incendio de Interfaz Urbano Forestal en Gandia (IFLlutxent) 2018. Fuente: Escuela de Pilotos La Montaña


¿QUIÉN ES EL RESPONSABLE DE QUÉ EN MATERIA DE INCENDIOS FORESTALES?

Tod@s tenemos una parte de responsabilidad. No en vano, llevamos (el equipo de Medi XXI GSA que tengo la responsabilidad de coordinar, y otros muchos profesionales de la Comunidad que lucha contra los incendios forestales) intentando trasladar a la sociedad en general la idea de que es una responsabilidad compartida. Hemos trabajado con psicólogos, con antropólogos, sociólogos y otros perfiles del ámbito de las Ciencias Sociales para intentar entender y mejorar los mensajes. Hemos desarrollado trabajos para la caracterización de la percepción social del riesgo. Hemos elaborado material audiovisual, divulgación en redes sociales, y cientos de jornadas formativas. Y tras muchos años de trabajo específico en este ámbito hemos extraído algunas lecciones aprendidas.

Tal vez la más importante sea la de diferenciar la responsabilidad de la culpabilidad. Culpar a los políticos (exclusivamente) es simplista, no sirve para nada, y además, es injusto en términos de responsabilidad social. Culpar a los residentes (exclusivamente) es simplista, no sirve para nada, y además es injusto en términos de responsabilidad (y se puede repetir la misma afirmación con todos los actores). Dada la magnitud, la complejidad y las características del problema de los incendios forestales actuales conviene entender y asumir el concepto "responsabilidad compartida" como base para cualquier otro planteamiento.

Otra de las lecciones aprendidas para por la necesidad de aceptar al fuego como un vecino incómodo que nos visita, nos ha visitado y nos volverá a visitar. La zona mediterránea peninsular padece incendios desde hace miles de años. No es de ayer. Pero en la actualidad, pese a que algunas personas (por lo general o muy dogmatizadas o poco informadas) tachen de alarmismo el hecho de explicar lo que está pasando (Grecia, incendios forestales como bombas atómicas, qué gran verdad) y lo que es peor, lo que va a pasar, estamos viendo incendios diferentes. Más complejos a todas las escalas. Y ante todo, más mortíferos.

2017 triplicó la cifra de víctimas civiles en incendios forestales respecto a una serie de los últimos 30 años (65 víctimas de media contra más de 180 en un solo año). Y 2018 va por el mismo camino. El fuego en la actualidad quema espacios que hacía muchos siglos que no estaban tan forestados. Y eso es mucha energía acumulada que se libera de forma súbita con el incendio forestal.

Pero, ¿Quién es el responsable (que no culpable)? ¿Y en qué se concretan esas responsabilidades? Vamos con algunos datos objetivos.

El siguiente esquema muestra, a escala autonómica valenciana, quién es el responsable de qué escalafón de la planificación. Como puede observarse, hay una parte importante de responsabilidad pública (color verde) que recae sobre la Generalitat Valenciana. Hay otra parte (color rojo) que recae sobre los Ayuntamientos, y, además, hay una parte que recae sobre los propietarios o residentes en áreas de Interfaz Urbano Forestal. Son los Planes de Autoprotección.


Quién es responsable de cada escala de planificación (prevención, emergencias y autoprotección) en el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana. Fuente: Generalitat Valenciana


A quienes nos dedicamos a estas cuestiones de los incendios forestales de una forma u otra, y especialmente a los que nos dedicamos a la Interfaz Urbano Forestal desde hace décadas, nos llama la atención que se omita la responsabilidad que tienen las personas cuyas propiedades están en zonas de riesgo. Tal vez resulta impopular. Pero es una realidad. Son los propietarios del riesgo. Aquellas personas que viven o tienen propiedades en zonas de riesgo de incendio forestal poseen la vivienda, pero también el riesgo al que está expuesta esa vivienda (Caballero, D., 2015)

¿Son los únicos responsables? Por supuesto que no. Pero tampoco lo son el resto de actores, y contra ell@s se cargan las tintas de forma sistemática. Y llegados a este punto conviene aclarar un tema: en el Estado Español, de acuerdo con la legislación vigente en materia de protección civil, la AUTOPROTECCIÓN, no es un derecho. Es un deber. Y cabe recordar aquel precepto jurídico que establece que el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento.

Además, como explicamos en las charlas, ninguna normativa sustituye la prudencia o el sentido común.

Diapositiva utilizada en las jornadas de la campaña #StopAlFoc para explicar a residentes en zonas de riesgo algunos peligros. En la imagen se aprecia a un residente de zona de Interfaz Urbano Forestal con una manguera de riego y cuatro cubos de agua frente a un fuego que sube por una ladera durante el incendio forestal de Cortes de Pallás (Valencia) de 2012.
Fuente: Medi XXI GSA




1. EL ABANDONO RURAL, EL MODELO ECONÓMICO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Echar la culpa a otras causas, personas, colectivos, actores... es algo recurrente, y muy socorrido, pero poco eficaz en términos de resolver el problema. Además, también supone retrasar la solución. Según datos recogidos en el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU, más del 54% de la población mundial actual reside en áreas urbanas. En 2050 llegará al 66%. Pero el caso occidental es mucho más sangrante. En España, en la actualidad, el 77,7% de la población ya es urbana. Además la población rural está cada vez más envejecida. Y eso se traduce en problemas (síntomas) consecuencia de un modelo social insostenible (enfermedad). El síntoma más masivo y evidente quizá sea el de los incendios forestales. Abandonar el campo y meterse en las ciudades tiene consecuencias. Por un lado, resulta ingenuo pensar que se pueden abordar las dimensiones sociales y ambientales del problema sin hablar de economía. Y por la otra, no pensar en sociedad y medio ambiente resulta imprudente. Hablar de cambios de política, de modelo de desarrollo, de sociedad o de la necesaria conservación de los recursos naturales y no hacerlo de socioeconomía real es un error habitual.


Vista general de la urbanización Montepino afectada por el incendio forestal de Llutxent, 2018
Fuente: Ferran Dalmau - Rovira

¿Cuántas veces se dice "lo que tienen que hacer (impersonal) es limpiar la montaña". Pero ¿quién lo hará? ¿Con qué dinero?. Aquí es donde se diluyen la filosofía más o menos barata, la demagogia y las opiniones. Aquí es donde entra el juego la capacidad para hacer algo, y encontrar caminos de resolución, o para no hacer nada.

La legislación brinda un marco. Pero no siempre una solución. De hecho, la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, determina que “la protección civil, como instrumento de la política de seguridad pública, es el servicio público que protege a las personas y bienes garantizando una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes originadas por causas naturales o derivadas de la acción humana, sea ésta accidental o intencionada”. Es decir, las Administraciones Públicas velan por la seguridad de la ciudadanía a escala Estatal, Autonómica y Local. Pero... (siempre hay un pero) del mismo modo que se establece la responsabilidad pública, se establece el “Deber de cautela y autoprotección”  (Artículo 7).

Es decir, aunque a algunas personas no les guste leerlo, o no quieran entenderlo, la autoprotección, por ley, es un deber. La autoprotección de zonas de alto riesgo ante incendios forestales no puede ni debe ser percibida exclusivamente como un derecho. No lo es. Es una obligación.


2. LOS RESIDENTES TAMBIÉN TIENEN RESPONSABILIDADES

Primera lección aprendida: por lo general las casas se queman a causa de la vegetación y otros combustibles ubicados junto a ella. Normalmente, los de la misma parcela y el mismo propietario. Es lo que el Ingeniero de Montes y experto en Interfaz Urbano Forestal David Caballero denomina "Microescala". El estado de esa escala más cercana a la vivienda puede marcar la diferencia entre que sobreviva al paso del fuego, o no. Hay otros muchos factores que pueden consultarse en estos dos artículos:

Autoprotección doméstica ante incendios forestales parte 1
Autoprotección doméstica ante incendios forestales parte 2



Distribución de la vegetación alrededor de una edificación para mejorar sus condiciones de seguridad en situaciones de pendiente inferior (izquierda) o superior (derecha) al 30%. Conviene dejar con una baja carga de vegetación 50 metros en todas las direcciones para evitar que la radiación pueda afectar a la estructura. Fuente: Medi XXI GSA

Así pues, también hay una responsabilidad privada, que suele omitirse en todas las quejas, reclamaciones, reivindicaciones y protestas (legítimas, faltaría más). Y es que de acuerdo con lo establecido en la Ley 17/2015 y en otros ámbitos normativos, los residentes en zonas de alto riesgo (Interfaz Urbano Forestal) tienen la responsabilidad de autoprotegerse. Y en este caso, el de los incendios que afectan a Interfaz Urbano Forestal, deberían ser los primeros interesados en tomar medidas. Pero por desgracia suelen preferir que otros actores sean los que se encarguen de todo ("lo que tienen que hacer...").

Vivienda inserta en masa forestal. Los árboles pegados a la edificación y su ubicación a media ladera hacen que esté muy expuesta ante un eventual fuego en la zona. Desviar medios para su protección entraña mayores riesgos para los propios Servicios de Emergencia y tener que abandonar la defensa de la masa forestal. Fuente: Medi XXI GSA

Además, en el ámbito autonómico de la Comunitat Valenciana, el Plan de Acción Territorial Forestal (PATFOR) valenciano establece las Condiciones de Seguridad en la Interfaz Urbano - Forestal en su artículo 32, y determina que:

(...) 1. La zona de discontinuidad entre los terrenos urbanos y las formaciones de vegetación forestal ha de tener la anchura correspondiente a un área cortafuegos de orden dos, según la metodología establecida por el Plan de Selvicultura Preventiva de la Comunitat Valenciana, aplicando una corrección en función de la pendiente. La anchura mínima será de veinticinco metros, más un vial de cinco metros de anchura, según marca el artículo 25bis del Decreto 67/2006, de 19 de mayo, del Consell. Dicha distancia se ampliará en función de la pendiente del terreno, alcanzando, como mínimo, los cincuenta metros cuando la pendiente sea superior al treinta por ciento. En el caso de los establecimientos industriales de riesgo medio y alto situados en lugares de viento fuerte, la discontinuidad será de cincuenta metros en el lado de los vientos más desfavorables.

2. Las viviendas aisladas situadas en entornos forestales, o colindantes a los mismos, deberán disponer de un área de defensa frente al riesgo de incendios forestales de, al menos, treinta metros. Dicha distancia se ampliará en función de la pendiente del terreno, alcanzando, como mínimo, los cincuenta metros cuando la pendiente sea superior al treinta por ciento. Estas anchuras podrán reducirse cuando se incorporen infraestructuras que propicien la misma protección frente al incendio forestal que la franja, tales como muros.

3. La responsabilidad de la ejecución y mantenimiento del área de defensa o zona de discontinuidad corresponde al propietario o propietarios de las viviendas o terrenos urbanos.*

4. Cuando la distancia del suelo urbano al terreno forestal sea menor de cien metros deberán realizarse las siguientes actuaciones:
a) En la vegetación interior de la zona urbanizada, que incluya solares, rotondas y jardines particulares y públicos, se reducirá el estrato arbóreo a una fracción de cabida cubierta por debajo del cuarenta por ciento y el arbustivo por debajo del diez por ciento.
b) Poda del arbolado hasta dos tercios de su altura y un máximo de tres metros.
c) Evitar el contacto de la vegetación con las edificaciones, separando las ramas de cualquier tipo de construcción, ya sea auxiliar o principal, a una distancia mínima de tres metros.
d) No acumular residuos o material combustible (leñas, restos de jardinería y otros) o situarlos en zonas protegidas de un eventual incendio.
e) Evitar los setos vivos como elementos de cierre de parcelas.

5. La Administración promoverá la aprobación de una normativa respecto a la prevención de incendios en la interfaz urbano-forestal en la que se regule, entre otras, las obligaciones de los propietarios en la realización y mantenimiento de los espacios de defensa, ya sea individualmente o en órganos de gestión o juntas de propietarios. (...)

* Es decir, que las personas que tienen un chalet en el monte en zona de riesgo, están obligadas, por Decreto, a abonar los costes de las medidas de autoprotección. Esto es así porque como ya se ha expuesto, la autoprotección es una obligación, y no un derecho. Además, tiene lógica. Las actuaciones de autoprotección en la mayoría de los casos no implican a Administraciones Públicas. Al contrario, suele ser un tema entre propietarios privados (unos de suelo forestal, y otros de suelo urbano). En 2016, la Comunitat Valenciana poseía cerca de 1,3 millones de hectáreas de suelo forestal. De ellas, un 55,2 % pertenece a propietarios privados, un 28,95 % a los ayuntamientos, un 9,65 % a la Generalitat y por último hay un importante 6,2 % cuyos propietarios se desconocen.


Casa afectada durante el incendio forestal de Llutxent 2018. El fuego propagó por la propia vegetación de la parcela (mismo propietario). Fuente: © 2018 David Caballero Photo

No tiene sentido que aquel que no recibe ningún beneficio (el del suelo forestal) tenga que pagar para proteger a los que tienen sus viviendas en riesgo. Esto es así para las áreas de Interfaz Urbano Forestal en la Comunitat Valenciana. En suelo forestal sí son los propietarios los responsables de su gestión de acuerdo con la Ley 3/93 forestal de la Comunitat Valenciana, en su reciente de revisión de 2018, en su artículo 36, dice que:

(...) 5. Los propietarios de terrenos forestales y entidades locales de cada demarcación forestal tendrán la obligación de adoptar y ejecutar las medidas de prevención de fuegos forestales incluidas en las directrices de los planes locales de prevención de incendios forestales de cada uno de los entes locales que existan en cada demarcación y deberán ejecutar los trabajos que se especifiquen en la programación de los planes locales de prevención de incendios forestales por su cuenta o mediante acciones concertadas con la administración forestal.

Con el fin de facilitar la ejecución de estos trabajos, la administración forestal establecerá ayudas técnicas, logísticas y económicas al estar en vigor dichos planes.

Estos planes locales tendrán un período de vigencia de quince años, a finales del cual se revisarán. Con el fin de garantizar la vigencia y utilidad del plan, los entes locales deberán enviar un informe anual sobre el estado de desarrollo del plan.

En el caso que, de manera fehaciente, se constate que los propietarios afectados no realizan los trabajos indicados en la programación en el tiempo y forma establecidos, la administración forestal podrá, después de una advertencia previa, hacer uso de la ejecución subsidiaria a coste obligado.

La administración forestal podrá, como último recurso, llevar a cabo acciones concertadas con los entes locales de cada demarcación para hacer efectiva la ejecución administrativa de dichas ejecuciones subsidiarias.

Con motivo de tener que realizar tareas de extinción de incendios forestales, a pesar de que no se cuente con la autorización de los propietarios, se podrá entrar en los terrenos forestales, hacer uso de los caminos y aguas, abrir cortafuegos y establecer contrafuegos. Con posterioridad, se informará a la autoridad judicial a los efectos oportunos en el plazo más breve posible. (...)

Preguntas que surgen, y que algunas personas nos habrán escuchado a mi o a mi equipo hacer en público: Si un árbol ubicado en mi parcela propaga el fuego a través de mi ventana al interior de mi casa,... ¿Quién es el responsable?

La respuesta más habitual es... "el Ayuntamiento"... Y así todo.



Nuestra experiencia con propietarios responsables más reconfortante es haber contribuido a proteger una zona de Interfaz Urbano Forestal. En 2006 una Comunidad (Santa Marina, Carcaixent, Valencia) inició un periplo de años. No fue fácil. Se superaron problemas, desacuerdos, desencuentros, ... pero finalmente la colaboración público - privada acabó con un plan de autoprotección aprobado, una franja perimetral abierta, un sistema de defensa activa instalado... Al principio hubo quien consideró la inversión "carísima"... acabó viéndola baratísima en 2016 cuando el fuego se quedó a las puertas y gracias al trabajo combinado de la prevención previa y el esfuerzo de los Bomberos Forestales se paró sin quemar ni una sola casa. La mayor parte de los fondos salieron de los bolsillos de los residentes. Se pueden consultar los datos en el anejo económico de este informe. Por el contrario, no hacer nada, tiene sus consecuencias. Abrir la franja perimetral en las urbanizaciones habría costado entre 50 y 150 euros por propietario. "Carísimo".


Casa afectada durante el incendio forestal de Llutxent 2018. El fuego propagó por los setos de ciprés. 

Fuente: © 2018 David Caballero Photo



3. LOS RESPONSABLES POLÍTICOS

Que hay responsabilidad política (o irresponsabilidad, según se mire) es más que evidente. La protección civil y la prevención de incendios forestales dependen de una planificación que depende a su vez de la voluntad / prioridad política. Y ya no vale la excusa de que no hay recursos. Es una falacia. La extinción de incendios forestales cuesta a los valencianos y valencianas aproximadamente 80 millones de euros al año.

Reparar lo que ha costado el incendio de Llutxent en zonas como Gandía si atendemos a daños en viviendas, o lo que costará recuperar (si llegamos a verlo) el entorno natural del Surar de Pinet, del Barranc de Borrell... es mucho más caro de lo que habría costado la prevención. Los pleitos, las sentencias, los informes, las gestiones... valen dinero. Y no tomar medidas antes del incendio consume más recursos que hacerlo. ¿Cuándo entenderán esto? Alcaldes y alcaldesas reconociendo que incumplen la normativa porque tienen otras prioridades o no tienen recursos... ¿Es esto responsable? ¿De verdad es más importante cualquier otra cosa que proteger nuestro patrimonio natural? Porque, además de todo lo expuesto, por salvar casas se consume nuestro patrimonio natural.

En este informe de Greenpeace, elaborado para todas las Comunidades Autónomas, en el que hemos tenido la oportunidad de participar, se pone de manifiesto el grado de responsabilidad de los municipios (especialmente) en este ámbito. Y se muestran ejemplos en los que se queman más hectáreas de las que debiera por proteger zonas que deberían estar autoprotegidas. Los resultados son alarmantes:

– En prevención. No se cumple la Ley de Montes que obliga a los municipios en zonas de alto riesgo de incendio (Zonas ZAR) a tener un plan preventivo. Apenas hay planes. Solo 5 comunidades tienen planes, pero son escasos y no se asegura implementación.

– En emergencias. No se cumple la Directriz Básica de Protección Civil que obliga a los municipios en zonas de riesgo que tengan un plan de emergencias. Sin embargo, ¡El 80% de los municipios en zonas de riesgo no tienen plan de emergencias!

– En autoprotección. No se cumple la Directriz Básica de Protección Civil que dice que obliga a los personas propietarias de las viviendas en zonas de riesgo a que tengan planes de autoprotección. Son prácticamente testimoniales. (Greenpeace, 2018)

Teniendo en cuenta las distintas planificaciones (prevención, emergencia y autoprotección), tenemos una valoración global por CC.AA.

Estado de la planificación preventiva, de emergencias y de autoprotección a escala estatal.
Fuente: Greenpeace España

No es lógico, ni sostenible, ni eficaz, ni eficiente estar malgastando dinero público o privado en reparar daños cuando se podrían prevenir con una gestión activa. Especialmente cuando la Ley 43/2003 de Montes establece que aquellas zonas declaradas zonas de alto riesgo de incendio o de protección preferente deben estar provistas de su correspondiente Plan de Defensa.

Esta misma norma también determina que corresponde a las comunidades autónomas la declaración de zonas de alto riesgo y la aprobación de sus planes de defensa. Así mismo, la normativa de las comunidades autónomas determinará las modalidades para la redacción de los planes de defensa (prevención, emergencias, autoprotección…).

Para el lector o lectora no iniciado en estos temas, las Zonas de Alto Riesgo de Incendio (ZAR) son las áreas en las que la frecuencia o virulencia de los incendios forestales, y la importancia de los valores amenazados, hagan necesarias medidas especiales de protección contra los incendios. Son declaradas por la correspondiente Comunidad Autónoma, de acuerdo a la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, modificada por la Ley 10/2006, de 28 de abril. En el caso valenciano, a fecha de mayo de 2018 esta era la situación:

Situación  en el caso valenciano de la planificación de prevención de incendios forestales. Fuente: Generalitat Valenciana

En pocos meses esta situación debería cambiar. La Generalitat Valenciana, tras muchos años sin hacerlo, convocó este año ayudas a la prevención de incendios forestales. Concretamente a la redacción de los planes locales. Se puede leer más en su página web. Una vez redactados los planes, hay que dotarlos. Pero eso da para otro artículo.  Hay quien (de forma simplista, nuevamente) aboga por ir a la vía judicial. Bueno, es una opción. Metamos en la cárcel a todos los responsables políticos que están incumpliendo lo que establece la normativa desde que se aprobó (serían unos cuantos de miles de personas).

¿Solucionaríamos algo?... Pues eso.

Las razones por las que desde el estamento político no se desarrollan los planes es diverso. Y que nadie entienda esto como una defensa de la falta de acción. Hay quien no sabe. Hay quien no quiere. Hay quien no puede. Hay quien ni quiere, ni puede. A lo largo de 15 años de planificación a todas las escalas hemos visto de todo.  Pero la vía judicial solo complica. No resuelve.

¿Significa eso que está bien que no se cumpla la Ley? No. Significa que hay que desarrollar y dotar presupuestariamente los mecanismos administrativos y económicos para que se cumpla. Lo que tampoco tiene lógica es dotar de las competencias, pero no dotar de los recursos a las Administraciones Locales. Y esa razón, la falta de recursos, unida a una falta real de voluntad y de conciencia acerca del problema ambiental, social y económico que suponen y van a suponer los incendios forestales es uno de los principales obstáculos que debe salvarse.



El caso de Xàbia, que padeció un incendio forestal en 2016, supone un ejemplo de reacción adecuada. Tras el fuego se redactó el Plan Local de Prevención de Incendios Forestales que actualmente está en fase de aprobación definitiva y para el que ya se está buscando los fondos que permitan su desarrollo. Hubo afección a viviendas. Hubo polémica. Hubo casas quemadas. Pero la situación se ha reconducido en positivo. ¿Habría sido mejor que se hubiera hecho antes del incendio? Sí, claro. Pero al encontrarse puntos de acuerdo y pulirse los desencuentros se ha podido avanzar en algo más de 2 años. Ahora toca desarrollar acciones durante 10 años (vigencia del plan).


4. LOS PROFESIONALES DE LOS INCENDIOS FORESTALES

Si una cosa resulta evidente en materia de incendios es que las verdades únicas y absolutas son difíciles de establecer. Y a veces hay personas que consideran que su criterio es el único y el mejor... Afortunadamente, la Comunidad de profesionales que rodea el mundo de los incendios forestales suele estar conformada por gente generosa que comparte conocimiento. Un claro ejemplo es la Unidad de Fuegos Forestales que aglutina a más de 5.600 personas de diferentes partes del mundo y que comparten información a través de una conocida red social sin esperar nada a cambio. Y es que el conocimiento compartido es más conocimiento, y es mejor Hace falta una formación unificada de operaciones de defensa contra incendios forestales en la Interfaz Urbano Forestal. Hace falta que todos los operativos hablen el mismo idioma. Hace falta desarrollar por completo el Sistema de Manejo de Emergencias y hacer entender a los responsables (técnicos, políticos y sociales) que si un espacio no es defendible, o por defenderlo se nos va a ir el incendio a miles de hectáreas, hay que sacrificar viviendas (especialmente si están vacías) si la emergencia así lo demanda. No se puede pretender corregir el día del incendio la Dejadez Urbano Forestal de décadas.

Nosotros hace años que hacemos una pregunta en nuestras jornadas: ¿Le gustaría que muera alguien intentando defender su casa vacía? Nos han llegado a decir que "es su trabajo" o que "es su obligación"... ese es el nivel. ¿Hay que mejorar en operaciones? Claro que sí. Siempre se puede mejorar. ¿Estamos asistiendo a nuevos incendios que superan la capacidad de extinción? Sí. El incendio de Llutxent, sobre el que todavía estamos recogiendo datos, ha sido muy complejo desde un punto de vista meteorológico. Como siempre dice David Caballero "la única forma que tenemos de proponer medidas para prevenir desastres es la experimentación científica y la observación y análisis rigurosos de los incendios afectando a interfaz. Es necesario sentarse y estudiar y entender lo ocurrido y no dar mensajes equivocados", A tenor de la visita a las urbanizaciones de Gandía de estos días hemos estado comentando que nos encontramos ante un cambio de paradigma de comunicación. Nosotros también deberemos mejorar nuestra forma de llegar a la población porque pese al ingente esfuerzo que hemos venido desarrollando en los últimos años el problema crece más rápido de lo que somos capaces de generar actuaciones en el sentido correcto de la prevención y la autoprotección.

Nuestra experiencia en materia de operaciones se concentra en el curso que se imparte en la Escuela Nacional de Protección Civil y al que acuden profesionales de toda España. Hasta este año se hacía una edición por curso, este año parece que se harán dos. El equipo de instructores combina la parte de análisis técnico y científico con la experiencia operativa, y en cada edición se nutre de las experiencias del alumnado, que siempre enriquece los contenidos.



Y en este ámbito es conveniente resaltar la imprescindible la colaboración de los medios de comunicación (que también tienen profesionales que se dedican a informar de los incendios forestales, y que pueden hacerlo de muchas formas...). Nuestra experiencia hasta la fecha ha sido intentar formarlos para que informen mejor, y para que no se pongan en riesgos. Como siempre explicamos, en esencia, es una cuestión de prevención de riesgos (para la sociedad, y para los profesionales de la información). Este vídeo muestra una edición del curso organizado por el Cabildo de Gran Canaria al que asistieron periodistas, cámaras, fotógrafos...




La formación continua. homologada, basada en la experiencia... es fundamental. Especialmente en un ámbito tan delicado y complejo como el de los incendios forestales de Interfaz. En palabras de Domingo Molina, uno de los formadores más veterano a escala nacional en materia de incendios forestales."La formación pasa por hacer simulacros y ejercicios lo más cercanos al fuego real. Pasa por  formar para la concienciación, involucración y anticipación para minimizar la exposición al riesgo detectado y por ende aumentar las posibilidades del éxito en el trabajo. Pasa por ser pro-activos (lo opuesto a reactivos). Un departamento o agencia que falla en entrenar a su gente, está entrenando a su gente a fracasar." (Molina, D., 2013)

Lo que no puede, ni debe ser, es responsabilizar al operativo de la Dejadez Urbano Forestal colectiva. Si un espacio no se prepara en tiempos de paz para el día de la guerra, como por desgracia suele ocurrir, es posible que se pierda la batalla. Culpar entonces a los profesionales, nuevamente, puede ser una opción, pero no es justa, ni sostenible en el tiempo. Los Servicios de Emergencia no pueden asumir toda la cadena de irresponsabilidades y dejadez previa al fuego, y mucho menos, arriesgar sus vidas para salvar casas que deberían haber sido protegidas antes.

Unidades de Bomberos Forestales en primera línea trabajando con herramienta manual durante el incendio forestal de Llutxent. Fuente: Generalitat Valenciana


5. TRANQUI COLEGA, LA SOCIEDAD ES LA CULPABLE

Las sociedades modernas occidentales, predominantemente urbanas, viven por lo general con cierta lejanía y en ocasiones con una parte relevante de pasividad y desconocimiento la realidad de los incendios forestales como evento complejo y dependiente de múltiples factores. Esa falta de  proactividad, de información, de una conciencia real de la situación o de una percepción de los riesgos ajustada a la realidad forma parte del problema. No en vano desde los entornos urbanos en ocasiones se considera la necesaria gestión forestal como una agresión al medio ambiente, y a los bosques en especial, sin llegar a entender ni sus bases técnicas y científicas, ni su imperiosa necesidad para la conservación de aquello que se pretende proteger. Pero desgraciadamente, la realidad es tozuda y cada vez más a menudo, la conciencia urbana colectiva, alejada de los ecosistemas agroforestales, la realidad rural, cada día más dura, y su funcionamiento, resulta golpeada por episodios virulentos de fuegos que acaban con de miles de hectáreas quemadas, casas destruidas y víctimas mortales. Por fortuna en el incendio de Llutxent "solo" hay que lamentar daños materiales y muchos daños ambientales en zonas de alto valor (espacios protegidos, zonas ZEPA...).

Seres humanos juegan al golf en Bonneville mientras el incendio forestal de Eagle Creek quema 20.000 hectáreas al otro lado del río Columbia en Oregon. Fuente: Kristi McCluer.

Y eso no es todo. El incendio no acaba cuando se extinguen las llamas. Tras el paso de un fuego intenso comienza todo un proceso de degradación de los suelos, las aguas… proceso que sin las necesarias medidas de restauración acaba degradando progresivamente los ecosistemas forestales. Un centímetro de suelo tarda más de 1.000 años en formarse. Tras el fuego, el suelo desnudo queda expuesto a la lluvia, y vienen las avenidas, las inundaciones, la contaminación de cauces, la pérdida de recursos hídricos, la colmatación de embalses… sus consecuencias pueden alargarse décadas.

Arrastre de sedimentos a causa de las lluvias a las pocas horas de darse por controlado el incendio forestal de Llutxent en el barranc de Borrell. La pérdida de suelo fértil es uno de los grandes problemas tras el paso del fuego. Retrasa la regeneración y favorece las avenidas y las riadas con numerosos arrastres al quedar el terreno desprovisto de protección.
Fuente: Dalmau-Rovira, Ferran, 2018

Pero, aunque pueda sorprender, pese al fuego, la superficie forestada en España sigue creciendo. Entre 2009 y 2015, según datos oficiales del Ministerio, se han incorporado al suelo forestal un total de 144.730 ha. En 2009 la superficie forestal era de 27.664.674 ha, mientras que en 2015 había alcanzado la cifra de 27.809.404 ha. Para entender este dato hay que tener en consideración que la legislación de montes considera suelo forestal “todo terreno en el que vegetan especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sea espontáneamente o procedan de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas”. Al contrario de lo que pueda parecer, España es el tercer país más forestado de la Unión Europea solo por detrás de Suecia y de Filandia (Datos de Eurostat). Casi el 55% de la superficie es forestal. Y es que pese a los incendios forestales, a causa del masivo abandono rural (las tierras de cultivo retornan progresivamente tras dejar de ser cultivadas a terreno forestal), España es ahora más verde de lo que era hace cien años. Y no es una tendencia exclusiva de España. Ocurre lo mismo en casi todo el continente europeo. Según datos de un trabajo del año 2014 de la Universidad holandesa de Wanigen, publicado en Global Change Biology, la superficie cubierta por bosques en Europa ha aumentado más de un tercio entre 1900 y 2010.


ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

Hay quien lo soluciona todo con cortafuegos alrededor de las casas. Es una "solución". Pero, ¿igual de anchos para todo el perímetro? ¿Igual de anchos en función del modelo de vegetación / combustible? ¿Igual de anchos en llano que en cabeza de barranco? ¿Y lo tienen que ejecutar las administraciones o los propietarios del riesgo? ¿Y si el suelo por el que transcurre el cortafuegos es privado? ¿Y quién debe pagarlo?

Hay que indicar que el municipio de Gandía dispone de un Plan Local de Prevención de Incendios Forestales aprobado y en vigor desde el año 2010. Ese plan establecía la necesidad de abrir una franja en el perímetro de las urbanizaciones afectadas. Si se le pregunta a cualquier vecino, dirá que debería pagarla el municipio. Pero la realidad es que el PATFOR valenciano contradice esa respuesta. 

Franja perimetral prevista en las urbanizaciones afectadas por el incendio forestal de Llutxent en el término municipal de Gandía según su plan local de prevención de incendios. Fuente: Generalitat Vaenciana

En este caso, es un incendio natural. No hay un pirómano ni un negligente a quien culpar. Y uno de los factores clave no ha sido la cantidad de medios (cientos de combatientes terrestres y decenas de medios aéreos valencianos y venidos de otras Comunidades Autónomas, el 43 Grupo del Ejército del Aire, 4 unidades de élite como las BRIF y personal de la UME de 3 Batallones (Madrid, Zaragoza y Valencia). Ha sido la meteorología adversa. Complicada. Peligrosa.

El fuego de Llutxent fotografiado desde Gandía. Simultáneamente descargas eléctricas procedentes del sistema tormentoso asociado. Fuente: M. Boigues

Apagado el fuego, no se ha acabado el incendio. Al menos, no han acabado sus efectos. Ahora viene la erosión. La pérdida de suelo fértil. La restauración, o no... La descontaminación, o no. Hay que tener en cuenta que se han quemado gran cantidad de sustancias tóxicas que permanecen en forma de cenizas, de polvo, de sedimentos... y las lluvias los fijan al suelo, los arrastran... un desastre.

También hemos identificado aspectos positivos. De hecho, en los trabajos de reconocimiento del impacto hemos podido documentar cómo algunos propietarios, a título particular, habían gestionado una pequeña franja alrededor de su vivienda. Por iniciativa propia y a su cargo. No han sufrido apenas daños en sus viviendas. Buena inversión. Pero la franja de 25 metros de ancho, diseñada por el Plan Local de Prevención de Incendios Forestales, no estaba ejecutada. ¿De quién es la responsabilidad?

También hemos documentado parcelas sin construir en el interior de la urbanización que han propagado el incendio forestal ¿Y si el suelo que ha propagado el fuego a una casa es suelo urbano, por tanto fuera del ámbito de la normativa forestal, pero no estaba construido? ¿Quién es el responsable? La Ley del Suelo, de ámbito estatal, dice en su artículo 16, Contenido del derecho de propiedad del suelo en situación rural o vacante de edificación: deberes y cargas, establece que es un deber de la propiedad:

(...) En el suelo que sea rural a los efectos de esta ley, o esté vacante de edificación, el deber de conservarlo supone costear y ejecutar las obras necesarias para mantener los terrenos y su masa vegetal en condiciones de evitar riesgos de erosión, incendio, inundación, así como daños o perjuicios a terceros o al interés general, incluidos los medioambientales; garantizar la seguridad o salud públicas; prevenir la contaminación del suelo, el agua o el aire y las inmisiones contaminantes indebidas en otros bienes y, en su caso, recuperarlos de ellas en los términos dispuestos por su legislación específica; y asegurar el establecimiento y funcionamiento de los servicios derivados de los usos y las actividades que se desarrollen en el suelo (...)

Parcela urbana con abundante combustible forestal en la urbanización Montepino afectada por el incendio forestal de Llutxent en 2018 que generó afección en las viviendas adyacentes. Fuente: Ferran Dalmau - Rovira

Pero claro, la culpa es "del Ayuntamiento".

Otra consideración: no existe la vegetación ignífuga. Y mucho menos, los cipreses ignífugos. En este tipo de incendios vemos de forma recurrente cómo el fuego propaga por los setos, e incluso afecta a árboles a mucha distancia del frente por paveseo. Como viene demostrando David Caballero desde hace muchos años los cipreses y sus derivados deberían estar prohibidos en zonas de Interfaz Urbano Forestal por el peligro que entrañan y por su papel de propagadores en el interior de los núcleos de población dando continuidad. Otras especies como la hiedra, la adelfa o el lentisco, bien cuidados, no propagan con tanta facilidad y reducen los daños. Pero, ¿Por qué sigue habiendo gente que planta cipreses en su entorno, y acaba ayudando a quemar su propia casa? Habrá que seguir recordándolo. Ahora, y siempre #CipresesARDEN

Higueras de pala arrasadas por el fuego de Llutxent pese a ser plantas crasas con un elevado contenido de humedad en su estructura celular. Fuente: Ferran Dalmau - Rovira

Y una de mis preguntas preferidas: ¿Hasta qué punto es legítimo que una sociedad hipoteque todos sus servicios de emergencia a proteger bienes privados (casas) y tenga que sacrificar en un momento dado un bien colectivo (medio natural, público o privado, que genera beneficios al conjunto de la sociedad) especialmente cuando los propietarios de esos bienes privados no han hecho nada para su autoprotección? ¿Qué decisión tomaría usted?

Lógicamente, por todo lo expuesto, no es tan simple ni tan sencillo tomar decisiones y acometer acciones. A tenor de los incendios suele haber quien adquiere un estado de nerviosismo elevado. Y no nos referimos solo a la ciudadanía (que también). Nos referimos también a sectores técnicos, políticos y profesionales. Como repetimos hasta la saciedad en las jornadas que organizamos (y ya van más de 400), el problema de los incendios forestales es un problema colectivo, y por tanto, implica responsabilidades compartidas.

Hay quien opta por señalar con el dedo acusador contra forestales, bomberos, y equipos de emergencia sin haber estado en un fuego en su vida, y sin saber, por tanto, lo complejo que puede llegar a ser un incidente de esta magnitud.

Hay quien opta por proponer derribos masivos. De verdad. Hay quien lo plantea como opción. Es una solución. Así no se quemarán casas. Pero, ¿derribamos incluso las viviendas legales construidas hace décadas?. Normalmente quien plantea tesis radicales en un sentido u otro lo hace sin valorar los impactos ambientales y los costes sociales y económicos de una propuesta así. Pero opinar, es gratis.

Hay quien opta por acusar a los políticos, culpables siempre de todo, sean o no responsables únicos de la situación. Es algo recurrente. Hay quien opta por acusar a los residentes, por tener una casa en un lugar privilegiado, sean o no responsables únicos de su situación. Tienen una parte de responsabilidad, claro. Como los políticos. Pero es más fácil culpar a unos, y exonerar a otros. Y sobre todo requiere menos esfuerzo de comprensión y rigor. Además, es infinitamente más popular.

Hay quien opta por el dogmatismo y la opinión en lugar de la ciencia, y emite juicios de valor tachando de alarmistas y quien sabe cuántas cosas más a profesionales que a diferencia de muchos de ellos, conocen a la perfección el problema de los incendios dado que los vienen gestionando, apagando o previniendo con su actividad diaria desde hace décadas. Hay quien opta por las medidas coercitivas... por darles caña... porque esto solo se soluciona a base de "cojones"...

Hay quien opta por encerrarse en su verdad absoluta y su creencia de que todo se hace bien, sin admitir la más mínima crítica a su trabajo ni a sus planteamientos, olvidando que los problemas complejos, como el de los incendios forestales, tienen muchas caras, y por ende, muchos puntos de vista que no pueden, ni deben, ser únicos y absolutos.

Al final, parece que mucha gente se mira el ombligo (los egocentristas que activan el modo "Viva yo y mi caballo") y tiende a mirar el problema solo bajo su perspectiva, bajo su punto de vista, y se olvidan de que vivimos en sociedad (conjunto de personas) y que las responsabilidades a los problemas complejos son diversas, y que por su propia definición, requieren soluciones diversas y que implican al conjunto de actores (políticos, técnicos, profesionales, residentes, ciudadanía en general...). Observe el lector que en todo el artículo se habla de responsabilidad, y no de culpa. Son dos conceptos muy diferentes, que conviene apuntalar y usar en su justa medida.

La Real Academia Española de la lengua establece el egocentrismo (del latín ego 'yo', centro e -ismo) y lo define como la "exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales". Y esa es otra parte relevante del problema. No se puede resolver de forma individual (sean individuos o actores individuales) un problema que es colectivo y que entraña una responsabilidad compartida. Si en algún momento "las partes en conflicto" llegan a entender y asumir esto, habremos avanzado mucho.

Y es que como le dijo César, el líder peludo de "El Planeta de los Simios" a su comunidad, "Símios solos, débiles. Simios  unidos fuertes". Conviene recordarnos de vez en cuando que somos simios evolucionados y con menos pelo. Pero simios al fin y al cabo. Y en cualquier caso, la escena de la película ilustra perfectamente que los egocentrismos nos debilitan como especie.



Quien quiera apostar por soluciones "cojonudas" (de cojones, que por cierto están muy lejos del cerebro), o por el dogma y la opinión, en lugar de la ciencias (sociales o aplicadas), que lo haga. Disponemos de avances tecnológicos para contrarrestar "el fuego griego" u otros fuegos similares. No es un problema relacionado con una dimensión técnica. Tiene que ver con la dimensión económica. Tiene que ver con la dimensión ambiental. Y, especialmente, tiene que ver con la dimensión social.

Nosotros, como equipo técnico, seguiremos apostando por la sostenibilidad realista, práctica, efectiva. Por la conciliación de intereses, la integración de actores relevantes, el estudio y el análisis riguroso, por la construcción de escenarios de comprensión entre las partes implicadas (políticos, técnicos, sociedad...), y por intentar aportar soluciones en todas las dimensiones del problema.

Podemos seguir echando culpas unos a otros en lugar de asumir responsabilidades. Si optamos por esa opción, no seamos cínicos ni hipócritas cuando muera gente. A lo hecho, pecho. Viendo casos en otros ámbitos en nuestro entorno cultural igual están esperando a que mueran decenas de personas  atrapadas en una urbanización, o en una cala del Mediterráneo, o unos bomberos intentando defender casas vacías para tomar conciencia. ¿Quién sabe?

Pero nuevamente nos surge una pregunta... ¿No sería mejor empezar a trabajar desde antes del incendio para minimizar daños?

Además de ser mejor, es infinitamente más eficiente, más eficaz y mucho más sostenible.

Cada un@ de ustedes puede ser parte de la solución, o parte del problema

Ustedes eligen. Si no lo hacen por ustedes, piensen al menos en los que vienen detrás...



PD: Gracias a toda la gente que nos ha atendido. A la que nos ha pasado fotos, vídeos, y que nos ha dejado documentar el caso. Gracias a toda la gente de aquí y de allí que se ha dejado el pellejo para apagar este y otros muchos incendios. Sois de lo mejor que tiene esta sociedad. Aunque la sociedad no lo sepa. Un abrazo


REFERENCIAS:

Castellnou, M.; García, A.; El País (24/07/2018) - Grecia, incendios forestales como bombas atómicas - https://elpais.com/elpais/2018/07/24/opinion/1532457837_710821.html

Caballero et al, Informe Greenpeace - Protege tu casa, protege el bosque, 2018 - https://es.greenpeace.org/es/noticias/ante-los-incendios-protege-el-bosque-protege-tu-casa/

Fuchs, R. , Herold, M. , Verburg, P. H., Clevers, J. G. and Eberle, J. (2015), Gross changes in reconstructions of historic land cover/use for Europe between 1900 and 2010. Glob Change Biol, 21: 299-313. doi:10.1111/gcb.12714

Molina et al, MasterFUEGO y Formación de Gestores en Emergencias por IF

Decreto 893/2013 que aprueba la Directriz básica de planificación de protección civil de emergencia por incendios forestales - https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2013-12823
Ley 13/2018, de 1 de junio, de la Generalitat, de modificación de la Ley 3/1993, de 9 de diciembre, de la Generalitat, forestal de la Comunitat Valenciana [2018/5428] (DOGV núm. 8309 de 04.06.2018) Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana. - Boletín Oficial del Estado de 31-10-2015







dimarts, 26 de juny de 2018

La noche de San Juan, o la noche de l@s cerd@s de 2 patas...


Vaya por delante mi más sentida disculpa a los cerdos de 4 patitas, que son bastante más limpios y aseados que algunos de los de dos patitas. Y es que otro año más, las fotos tras la noche de San Juan nos demuestran el nivel de una parte importante de la sociedad. Mucho postureo, mucho compartir vídeos en redes sociales sobre lo mal que está todo, pero cuando pueden hacer algo, optan por ser unos incívicos, insostenibles, maleducados e irresponsables. Va por ustedes. 


Para empezar, un vídeo de las consecuencias de tamaña estupidez. Advirtiendo que es duro para todas aquellas personas con una verdadera sensibilidad ambiental y para con el sufrimiento de otros seres vivos. Este vídeo de Chris Jordan y su equipo, en una remota isla en medio del Oceano Pacífico, retrata muy bien las consecuencias de tanto incivismo y falta de sentido común.


Las islas Midway están a más de 2.000 millas del continente más cercano. Y en ellas, apenas hay actividad humana. El plástico que mata a las aves llega allí desde tu casa. Desde tu playa. Desde tu botellón y tu fiestecita en la playa. Desde tu poco sentido común. ¿Has visto como sufren esas aves? Supongo que te da igual. Eres el vivo ejemplo de por qué, como especie, merecemos la extinción.

Midway Atoll in United States.svg

Los residuos de estas personas incívicas e inconscientes recorre medio mundo para acabar matando a otros seres vivos a miles de kilómetros de distancia. Olé vosotros. Olé vuestra inconsciencia.

Miradla atentamente: esto es Bali. Un vídeo del buceador Rich Horner. Esta es vuestra grandiosa obra, y la de much@s otr@s como vosotr@s.


Fuente: The Guardian

Y vuestra obra tiene estas maravillosas consecuencias. Es una autopsia a una ballena en Noruega. Mirad lo que la ha matado. Vosotr@s sois (ir)responsables de su muerte. Colaborador@s necesari@s. Aunque cabe suponer que eso os da igual... ¿O simplemente no te das cuenta?

Fuente: NTDTV

Alrededor del 80% de los residuos que conforman las grandes islas de basura en el Pacífico y en el Atlántico de actividades terrestres. Por desgracia no sois pocos. Y cada vez el problema va a peor.


Resultat d'imatges de waste island in ocean atlantic



Cada año entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico llegan a los mares desde el litoral. El sol, el viento, el oleaje y el calor descomponen ese material en pedazos más pequeños, que el plancton, los bivalvos, los peces y hasta las ballenas confunden con comida. Estamos incorporando residuos a nuestra cadena alimenticia. Bien. Muy bien. Además, los experimentos llevados a cabo por diversos organismos oceanográficos muestran que los microplásticos causan daños a la fauna acuática, así como a tortugas y aves: causan obstrucciones intestinales y merman sus ganas de comer, lo cual recorta su crecimiento y rendimiento reproductivo. Con el estómago lleno de plástico, algunas especies dejan de alimentarse y mueren.

Añade a eso que a a los efectos mecánicos de los plásticos se une el impacto químico, porque los contami­nantes que son arrastrados desde la tierra al mar también tienen efectos sobre el ecosistema. Es de suponer que te da igual. Pero a otras muchas personas no. ¿Te lo has planteado alguna vez?

Es estupendo que os queráis extinguir. Adelante. No lo es tanto que queráis que otr@s se extingan con vosotr@s o por culpa vuestra, así que un poco de respeto, cerd@s.



Fuente: SINIESTRO TOTAL (Galicia calidade)

diumenge, 11 de febrer de 2018

En caso de duda, cuestione a su médico o farmacéutico... o historias de la maldita post-verdad

Por lo general es recomendable (si se quiere conservar la cordura) tratar de mantenerse al margen de disquisiciones estúpidas e improductivas de las miles que se producen hoy en día por obra y gracia de redes sociales, medios de comunicación masiva, y cantidades ingentes de tiempo libre y ocioso de algunos. Es conveniente aislarse de bulos, mentiras, sandeces, gilipolleces diversas y opiniones de todo tipo... que pululan por doquier. Y es que el rigor no está de moda. "Mola" más la post-verdad. 

En un sistema democrático sostenible la mayor parte de la ciudadanía:

1. Recopila información sobre hechos
2. Saca conclusiones a partir de la información y de los hechos
3. Formula posiciones ideológicas basadas en las conclusiones
4. Escoge una organización política, social... que representa esta posición ideológica.

Pero, hoy en día, es mejor opinar que argumentar. Discutir que razonar. Denunciar que consensuar. Y así nos va. La moda del "AVerQuiénLaTieneMásLargaPermanente" es estúpida, improductiva y propia de sociedades con escasa o nula capacidad de autocrítica, ergo, de evolución. 

En la era de la post-verdad gran parte de la ciudadanía (no toda afortunadamente):

1. Escoge una tribu, secta, equipo, club de golf o partido basándose en juicios de valor
2. Adopta las posiciones ideológicas de la tribu, secta, equipo, club de golf o partido
3. Desarrolla argumentos que apoyan a esas posiciones y las establece como base para todo los demás
4. Elige hechos para reforzar esos argumentos (sean reales, o no…)

Y esto resulta, a todas luces, insostenible. Dijo Sir Isaac Newton que "los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes". La post-verdad es otro muro más que habrá que superar. Y no se superará con insultos, descalificaciones y "AVerQuienLaTieneMásLarga". Se superará con pedagogía, con diálogo y con respeto. Aspectos estos que, nuevamente, tampoco están de moda. 

El término post-verdad fue escogido por el diccionario Oxford de la lengua Inglesa como la palabra del año 2016. Su definición actual fue acuñada por David Roberts (@drvox)  en 2010. Se reconoce a Donald Trump como uno de los grandes representantes de esta tendencia social tan insostebible. 


La reflexión si bien está pensada para la política, es válida para diversos ámbitos. Pero resulta especialmente grave cuando la post-verdad y el derecho de opinión se mezclan con la ciencia, la técnica y su práctica. Entienda el lector que no se cuestiona el derecho de opinión. Se cuestiona el opinar de todo, sin saber, en muchos casos, de lo que se habla. Y como muestra dos botones.


1er botón, o el caso de los ecologistas que criticaban los trabajos preventivos por corta, poda y desbroce. 

Me disculpen mis amigos ecologistas. Saben que yo también lo soy. Es más, me enorgullezco pública y abiertamente de serlo. Pero no todos los ecologistas (no todos los técnicos, no todos los políticos, ¿no todas las personas?) somos iguales, afortunadamente. Los hay más serios y formados, y menos. 

Hay colectivos ecologistas como Greenpeace o WWF que han entendido el mensaje que lleva tiempo emitiendo la profesión forestal, y hay colectivos que no. Hace poco a muchos nos sorprendió esta noticia en prensa

Noticia del Levante - EMV (2018/02/09 - Edición La Ribera) sobre los "polémicos" o no trabajos de prevención de incendios forestales llevados a cabo en Llombai (Valencia). Dijo un sabio que "De una palabra, un mundo..." explicando lo mismo de otro modo ¿Se percibe el cambio de decirlo de una forma a decirlo de otra?


Leyendo el titular cualquiera diría que se está deforestando poco menos que la Selva del Amazonas... y es que del amarillismo tampoco se salvan los medios de comunicación que han de vender periódicos (o comprar clicks) a base de no contrastar la información. El periodismo apresurado es lo que tiene. Un ejemplo: un periódico (el mismo de la noticia) da por controlado un incendio que acaba de comenzar, y luego se ve obligado a retirar la noticia porque el fuego acaba durando cuatro días y quemando miles de hectáreas... 




Error periodístico: dar por controlado un incendio el día que se inicia para después tener que quitar la noticia y volver a darla 4 días después. Consecuencias del periodismo apresurado sin contraste de las informaciones. Fuente: Levante - EMV


Reflexión a este respecto: 

La Comunidad Valenciana tiene más de 1.300.000 hectáreas de suelo catalogado como forestal. Solamente un 7% (Fuente: PEFC) dispone de un Plan de Ordenación (el instrumento que regula su gestión). Los trabajos forestales a los que hace mención la noticia se circunscriben a 10 hectáreas. Juzgue el lector la magnitud de tamaña polémica. 

Pero es que además, no es tal. Miren, hay una ciencia que data de finales del siglo XVII (ya ha llovido pese a la sequía), cuando Alemania fundó la primera Escuela de Ingeniería Forestal. La necesidad de madera para mantener las flotas de barcos para su Armada, y la escasez de buenos ejemplares arbolados para la construcción de estas naves, obligaba a una gestión del recurso. En España la primera escuela de Ingeniería Forestal data de 1.846. Esa ciencia es la silvicultura (del latín silva, selva, bosque, y cultura, cultivo​). Y es que aunque muchos se escandalicen, históricamente los montes se han aprovechado (e incluso sobreexplotado). 

La silvicultura es la ciencia que todo forestal estudia en su escuela de procedencia. Y esta CIENCIA (conviene remarcar el vocablo porque la ciencia es una cosa, y las opiniones, son otra) es la disciplina que establece los parámetros para la gestión de los bosques y también, por extensión, la ciencia que trata del cultivo de un recurso renovable como es la madera;

Es decir, la silvicultura constituye un conjunto de técnicas forestales, prescritas por técnicos forestales que han estudiado y se han formado al respecto, que se aplican a las masas forestales para obtener de ellas una serie de beneficios, bien sea producción continua y sostenible de bienes directos (madera, corcho, leñas,...) o de bienes indirectos (agua, oxígeno, paisaje...)  y servicios demandados por la sociedad.

Los tratamientos silvícolas los prescriben los ingenieros forestales, como los médicos prescriben los tratamientos médicos. Y en silvicultura hay un concepto que son los árboles muertos, torcidos, dominados... que son aquellos individuos que por sus características han perdido en la competición que establece LA NATURALEZA (y no los humanos).

Clasificación sociológica en masas regulares. Obsérvese la presencia de pies muertos, moribundos, secos, torcidos... que son eliminados para sanear la masa y favorecer que aquellos que quedan dispongan de más recursos para generar un bosque más maduro y desarrollado. Fuente: Juan Picos, Universidad de Vigo. 

Le he tomado prestada esta imagen al compañero Juan Picos profesor de forestales, ingeniero e investigador de la Universidad de Vigo. Para quien sienta curiosidad, aquí está la presentación completa que amablemente ha compartido en Internet.  

Los trabajos de Llombai han sido prescritos por técnicos, y se han eliminado fundamentalmente pies que estaban condenados y cuya presencia implicaba más riesgo de incendios forestales. Además. los trabajos son para construir un observatorio forestal (para hacer vigilancia). En él habrá personas trabajando. ¿No es legítimo intentar que esas personas tengan un entorno laboral seguro? ¿Cómo se puede estar en contra de esto? Desde el desconocimiento, es evidente.

2o botón, o el caso de los ecologistas que denunciaban quemas prescritas y acabaron viendo como lo que querían proteger se quemó sin prescripción. 




A consecuencia de este movimiento, la Conselleria paralizó las quemas. Cuando la noticia dice que GECEN recopila información científico - técnica, ¿incluyen las pesquisas de esta organización también consultas a profesionales forestales?

Conviene tener en cuenta este detalle porque durante este fin de semana se ha quemado el paraje natural. ¿Sería constructivo que ahora alguien denunciara al colectivo ecologista por haber impedido trabajos preventivos que podrían haber ayudado a contener el fuego? Realmente constructivo no. Tal vez pedagógico, pero no constructivo.

Sería interesante en lugar de ir denunciando (la "vía militar" debe ser siempre el último recurso) preguntar, consultar... entender. Una quema prescrita es un trabajo que un grupo de técnicos diseña en un Plan de Quema, teniendo en cuenta TODOS los aspectos científico - técnicos necesarios para su desarrollo. ¿Preguntó la gente de GECEN por el plan de quema? ¿Lo conocían?


Contenidos de un plan de quema tipo. Fuente: Manual de Manejo del Fuego de Federico Grillo, Didac Díaz, y Juan Caamaño todos ellos ingenieros forestales y especialistas en manejo del fuego y extinción de incendios forestales.

Reflexión a este respecto: 

La diferencia fundamental entre una quema prescrita y un incendio forestal es que durante la quema prescrita los profesionales forestales controlan la situación. Controlan el momento en el que se inicia el fuego, las condiciones meteorológicas (venta de prescripción en cuanto a humedad, velocidad y dirección de viento, temperatura...), la gente que está trabajando por la seguridad de la quema, la intensidad que alcanza el fuego (muchas veces se quema en baja o muy baja intensidad...). Por el contrario, el incendio forestal se produce cuando se produce, y no se tienen tantos elementos de control. Además, suelen producirse fuegos de alta intensidad por lo que la severidad es mayor, y los daños también. 

Por poner un símil sismológico (de terremotos, vamos): ¿es preferible un gran terremoto que libera de golpe una gran cantidad de energía o pequeños temblores controlados para liberar esa energía poco a poco? Pues esto sería algo parecido. Las quemas prescritas suponen pequeñas liberaciones de energía y sirven además para la prevención de incendios forestales (se segmeneta el territorio) y para la formación del personal de extinción. Aquí una muestra del trabajo en espacios naturales canarios. En el incendio forestal de Gran Canaria las zonas gestionadas con quemas prescritas contribuyeron notablemente a que el fuego fuese menos grave de lo que podría haber sido

Pues eso. 

Cuestione a su médico o farmacéutico... 

Hoy en día existe una tendencia peligrosa al "relativismo absoluto". Se cuestionan las vacunas, se cuestiona la ciencia, se cuestiona la técnica... y cuestionarse las cosas es bueno. Y necesario. Pero deben haber límites.

La ciencia se basa en demostrar cosas que son ciertas. Si existen empresas que hacen vacunas peligrosas, demúestrese, júzguese y castíguese a los responsables. Corríjase la mala praxis. Pero no se puede cuestionar toda la medicina que nos ha llevado a tasas de longevidad jamás conocidas en nuestra especie. Ponerse en manos de un curandero para tratar un cáncer suele acabar con el paciente muerto. Con los conocimientos de la ciencia médica tiene más posibilidades de sobrevivir, o al menos, más garantía de que los tratamientos han sido testados y validados científicamente.

Si se produce una mala praxis forestal, demúestrese, júzguese y castíguese a los responsables. Corríjase la mala praxis. Pero es importante la demostración. Y estudios científicos que demuestran las bondades de una ciencia sólida como la silvicultura o como las quemas prescritas los hay a cientos. Por lo que no, no todas las opiniones son iguales en esta materia. 

Como dijo el famoso Clint Eastwood "Opinions are like ass holes, everybody has one..." que vendría a ser algo así como "Las opiniones son como los "agujeros del culo", todo el mundo tiene uno...". Pero no todas las opiniones valen lo mismo. ¿Se atrevería usted a opinar sobre física cuántica o energía nuclear sin saber de qué va la vaina?  


Necesitamos, como sociedad, más ciencia y menos dogma. Más argumentos y menos opiniones. Más puentes y menos muros. Más comprensión mutua y menos procedimientos judiciales. Y sobre todo, más pedagogía. 


En mi caso, ruego no duden de su médico o farmacéutico. Y por ende, ruego no duden de sus forestales. Los que trabajan contra viento y marea en la Administración y los que prestan servicio en pequeñas empresas. Pueden equivocarse. Por supuesto. Si eso ocurre, los forestales hace tiempo que manejamos el concepto de "Lecciones aprendidas".

Pero confíen en que normalmente no será así. Yo no cuestionaré al cirujano que va a operarme cómo debe abrir, operar o suturar. Él sabe más que yo en ese campo. La confianza en la ciencia forestal y en los conocimientos de sus profesionales de este gremio es fundamental para prevenir incendios, gestionar bosques y tratar de mitigar los efectos del cada día más acuciante del Cambio Climático. En mi caso, la prescripción es una dosis de FORESTALINA cada vez que surja un problema de índole forestal. Cuando uno está enfermo visita a su médico o farmacéutico. Pues para lo forestal tome una de éstas cada vez que lo necesite. 

Forestalina. Fuente: Dalmau Rovira, F. 2014.



Debemos probar algo diferente. ¿Y si probamos a ponernos de acuerdo? ¿Y si rompemos muros (mentales) y construimos puentes (afectivos, empáticos y de conocimiento)? Mientras llega ese glorioso día, repitan conmigo:


¡Maldita post-verdad!




dijous, 11 de gener de 2018

Modernidad, incendios, nevadas y otros fenómenos o cómo la "sociedad moderna" aún no está adaptada a algunos riesgos del siglo XXI


El siglo XXI es un siglo moderno. Todo es modernidad. Nuevas tecnologías, palabras en inglés, modas más o menos estúpidas, redes sociales más o menos sociales... y el siglo XXI es urbano. Fundamentalmente urbano. Y en muchos casos, insostenible. Por otra parte, los seres humanos, somos una especie con una tremenda capacidad de adaptación. 

De todos modos, resulta relevante que durante las últimas décadas ha cambiado, de forma radical, la forma de relacionarse entre la especie humana y el planeta que la sustenta. De hecho, los geólogos, ya hablan del Antropoceno como era geológica. Y es que las generaciones que vendrán nos recordarán por la alfombra de plástico, fertilizantes e isótopos radiactivos que los humanos de estas décadas (un suspiro a escala temporal planeta Tierra) hemos extendido sobre la corteza terrestre durante los últimos sesenta años. Y este hecho es solamente una muestra más del cambio de relación. La gente se  ha ido a la ciudad porque la vida es más fácil. Más cómoda. Más moderna. Más servicios, más oferta cultural, más oportunidades de trabajo ... las generaciones que trabajaron la tierra con sus manos lucharon para dar a sus hijos un futuro alejado de aquella realidad. Pero, ¿es la mejor opción? Muchas veces "más fácil" o "más moderno", no es necesariamente sinónimo de “mejor”, ¿verdad?

Además, en 2017 hemos sabido, gracias a la publicación científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) que el cociente intelectual de la Humanidad ha ido disminuyendo 0,04 puntos por década en los últimos 80 años (en nuestra era más "moderna y esplendorosa"), y que si se tienen en cuenta todos los factores genéticos relacionados con la educación moderna, la disminución por década de nuestra inteligencia podría llegar a 0,3 puntos (al menos en Islandia, que es donde se ha hecho el estudio. ¿Extrapolable al mundo? Quién sabe...).

Seres humanos juegan al golf en Bonneville mientras el incendio forestal de Eagle Creek quema 20.000 hectáreas al otro lado del río Columbia en Oregon. Fuente: Kristi McCluer.

Viendo esta fotografía habrá quien piense, total, no pueden hacer nada. Posiblemente, es cierto. Y el campo de golf, mientras no haya humo, no deja de ser un lugar seguro, pero la imagen no deja de ser ilustrativa del hecho de que parte de la sociedad da la espalda al problema. Según datos recogidos en el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU en 2014, el 54% de la población mundial actual reside en áreas urbanas. En 2050 llegará al 66%. Pero el caso occidental es mucho más sangrante. En España el 77,7% de la población ya es urbana. Además la población rural está cada vez más envejecida. Y esto se traduce en problemas. El más masivo y evidente quizás sea lo de los incendios forestales. Pero hay otros, menos evidentes tal vez, pero igualmente perniciosos. Y es el problema de la falta de percepción de riesgos. 

A base de vivir en entornos seguros, y en zonas de confort urbano (donde el mayor contratiempo al que se enfrentan algunos seres humanos es pisar una cagada de perro...) se pierde cultura empírica de prevención y de autoprotección, de supervivencia y relación con el medio natural que nos ha venido albergando durante siglos. A la mayor parte de urbanitas si los sueltan en el campo, mueren en pocas horas en una secuencia más o menos proporcional a lo que les dura la batería de su teléfono móvil (si hay cobertura) y se agotan las barritas energéticas.

Y otro problema es, sin duda, una tendencia nefasta a la "Papa Estado Dependencia", o dicho de otro modo, tener nuevamente una percepción errónea basada en el hecho de pensar que hay unas Administraciones Públicas infinitas, ubicuas, omnipresentes, omniscientes y todopoderosas que tienen la obligación de proteger y garantizar nuestra seguridad bajo toda circunstancia y condición. Es pronto para saber si somos cada vez menos inteligentes, como especie, pero hay casos en los que se atisban síntomas.

Ejemplos basados en incendios forestales "modernos". 


Las personas que nos dedicamos a temas de ingeniería ambiental, sostenibilidad, emergencias vinculadas a riesgos naturales (o artificiales...), normalmente seguimos lo que ocurre en otras partes del mundo relacionado con estos ámbitos. Hacerlo nos ayuda a entender mejor la magnitud de lo que está ocurriendo, y a aprender. Siempre se aprende de la experiencia de otros. Y nuevamente los incendios forestales, están avisando. Un breve resumen de esta afirmación podría concretarse en la siguiente secuencia:

  • 2016. Empiezan los avisos. 1 de mayo de 2016 (no era verano) un incendio forestal en Canadá impacta contra la ciudad de Fort McMurray (Alberta), según algunos la ciudad más rica del continente Americano. Según muchas estimaciones, de la Tierra. La ciudad desaparece. El fuego obliga a evacuar a sus 80.000 residentes, destruye más de 2.400 casas y quema 590.000 hectáreas antes de ser controlado el 5 de julio de 2016. Según la MacEwan University (Edmonton, Canadá) el fuego de McMurray provoca daños por un coste de 8,86 billones de dólares (miles de euros). 2 muertos durante la evacuación. En agosto en Madeira se produce un incendio devastador que genera 1.000 evacuados, destruye a Funchal (la capital de la isla) más de 300 edificios. Genera daños por importe de más de 61 millones de euros a más de 80 heridos y 4 muertos.
4 de mayo de 2016: El incendio forestal que asoló Fort McMurray, es el desastre más caro de la historia canadiense desde que se tienen registros. Fuente: Jason Franson/CP

  • Enero 2017. Entre los días 18 de enero y 5 de febrero de 2017 un incendio forestal en Las Máquinas, en la Región del Maule, en Chile, crema en 14 horas 115.000 hectáreas. El ROS (Rate Of Spread) o tasa de propagación del fuego fue de más de 8.000 hectáreas / hora. En total, en ese incendio, se quemaron 467.536 hectáreas. Y solamente los trabajos de extinción (sin contar daños), en ese incendio, costaron según el Gobierno Chileno, 25.240.210 €. Hubo 11 víctimas mortales. Es considerado el primer incendio de 6ª generación.
  • Junio ​​2017. Incendio de Knysna - Western Cape, Sudáfrica. Provocado por un rayo. 7 muertos. En el mismo mes, Incendio de Pedrógão Grande - Leiria, Portugal. Entre el 17 y el 24 de junio de 2017, un incendio provocado por un rayo provoca 64 muertos y más de 130 heridos.
  • Julio - Agosto 2017. La Gendarmería francesa registra en poco más de 3 semanas 131 incendios forestales que provocan la muerte de 9 personas y quemaduras graves a otros 17.
  • Octubre 2017. Incendio de la ciudad de Santa Rosa (Tubb fire) - California, EEUU. 5.700 casas y otras estructuras destruidas. Aproximadamente 100.000 personas evacuadas. Daños directos por un importe de 86 billones de dólares. 185 personas heridas y 42 muertas. Miles de personas lo pierden todo. En el mismo mes, incendios simultáneos Portugal - Galicia coincidiendo con la llegada del Huracán el Ophelia, fuera de campaña (Esto implica menos personal). 43 muertos en Portugal, y 4 muertos en Galicia en un episodio que colapsa la estructura de emergencias en Galicia. Rodea la ciudad de Vigo provocando una situación dramática.
  • Diciembre de 2017. Incendio en Ventura (Thomas Fire) - California, EEUU. Afección a más de 114.000 hectáreas (1.141 kilómetros cuadrados), destrucción de más de 1.063 estructuras, coste directo de más 297 millones de dólares, 2 muertos durante el incendio y de momento 17 por las inundaciones y corrimientos de tierra... 
Imagen del satélite Terra del humo del incendio Thomas Fire en el condado de Ventura, el 5 de diciembre 2017, junto con el humo de otros dos incendios más pequeños (Rye Fire y Creek Fire), en el sur de California. 

En la actualidad, los incendios forestales suponen un riesgo importante a escala mundial, con 3-4 millones de hectáreas quemadas cada año en todo el mundo (aproximadamente un 3% de la vegetación existente). Entre los años 1984 - 2013, los fuegos forestales habían causado 1.940 muertes directas. Esto supone unas 65 víctimas por año. En 2017, sólo en los incendios descritos, ya han muerto 182 personas. Esto supone un 276% respecto de la media de la serie de 30 años. Evidentemente, un año en una serie larga no tiene porque ser representativo, pero el riesgo es que esta anomalía pueda convertirse en una situación crónica. El escenario, desgraciadamente, es favorable.

Y ni las víctimas potenciales de estos eventos, ni sus entornos de vida urbanos, están preparados para la magnitud de estos fenómenos. Mucha gente ha construido su vida en zonas de riesgo. 

Consecuencias directas del incendio de Thomas, en el condado de Ventura (California). Los corrimientos de tierra derivados de la pérdida de la cobertura vegetal han matado personas, obligado a evacuar a miles de residentes y destruido viviendas, infraestructuras y vías de comunicación. Fuente: Ventura County PIO. 


La modernidad urbana debe entender que, nos guste o no, tendremos que convivir con el fuego (y con sus consecuencias). Los seres humanos modernos necesitan entender que sólo se puede incidir sobre el escenario de convivencia (más preparado, o menos, más favorable al fuego, o a los Servicios de Emergencia) a través de prevención, gestión forestal y preparación social. La situación actual, de grandes fuegos con decenas de víctimas mortales y destrucción masiva, puede convertirse en norma si no se adoptan medidas urgentes. Dejar de ser excepcional, para convertirse en habitual. Los incendios ya no son un problema exclusivamente ambiental (nunca lo han sido). Son, de forma evidente, una amenaza para la vida de las personas, sus casas, sus bienes...


Ejemplos basados en nevadas de estos días


Los incendios son habituales en zonas mediterráneas. Y son muy mediáticos. Pero de vez en cuando otros fenómenos también consiguen fijar el foco. El fenómeno es distinto, pero el resultado (y algunas de las causas de problemas, en relación a los seres humanos, son las mismas). 

Las nevadas de estos últimos días, han traido consigo el atrapamiento masivo de conductores en la AP6, y toda una serie de sucesos y reacciones que, vistos con cierta perspectiva, deberían hacer reflexionar, a quien tenga ganas de hacerlo, sobre el hecho de que esto se nos está yendo de las manos. Por una parte hay una Administración Pública. Por otra parte hay una empresa privada. Y por otra miles de particulares. 

El hecho es que una nevada atrapa a miles de personas. Por supuesto que es importante saber si la Dirección General de Tráfico actuó tarde y mal. Y más importante aún es que si hubo mala praxis haya consecuencias y se aprenda, para que no vuelva a ocurrir. Por supuesto que es importante saber  si la empresa privada actuó tarde y mal, o si como no deja de ser una "industria", intentó aprovechar el momento de máxima demanda de su "producto" para ganar dinero. Esto sería especialmente grave. Pero, por supuesto también, estas situaciones deberían hacer entender a la ciudadanía que ante emergencias de cierta magnitud, la Administración, que no es ni infinita, ni ubicua, ni omnipresente,  ni omnisciente, y ni mucho menos todopoderosa, no puede proteger y garantizar nuestra seguridad bajo toda circunstancia y condición

Seres humanos atrapados en la AP6 intentan desatascar su vehículo durante las nevadas de la operación retorno de 2018. Fuente: Diario El Norte de Castilla


El primer interesado en protegerse, y garantizar su seguridad (y la de su familia, amigos...), le guste o no, debería ser usted. Luego ya entraremos en si la empresa lo hizo mal, la Administración lo hizo mal... si lo hicieron mal que lo paguen. Si la empresa quiso lucrarse por encima de las posibilidades de la situación, que le pasen el cargo del despliegue de la Unidad Militar de Emergencias, o que la multen, o que... Si la Dirección General de Tráfico lo hizo mal, que cesen a sus responsables, o que los denuncien por poner en peligro de forma masiva a la población, o que... pero eso es secundario. 

Es muy cómodo (y muy moderno, tal vez) delegar todas las responsabilidades en un Estado que, en demasiadas ocasiones intenta hacer ver que está todo bajo control, (y claro, luego pasa lo que pasa...) cuando en realidad, a veces no es así. La propia naturaleza de las emergencias entraña un nivel de incertidumbre. A mayor emergencia (en cuanto a magnitud, gente afectada...) mayor incertidumbre (en cuanto a consecuencias, víctimas...). 

Además, el hecho (frustrante, indignante, molesto...) es que quien tiene el problema es usted. El que está atrapado en medio de la nevada, con su coche, su pareja, su prole, sus colegas... es usted. Y es legítimo que pretenda que su compañía de seguros, los Servicios de Emergencia, o los renos de Papá Noel vayan a ayudarle. Claro que es legítimo. Pero si la cosa se desmadra, se aplica la máxima de que "lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible". Y aunque patalee, llame 1000 veces al 112, se ofusque, se frustre, se enfade, se indigne o baile la conga de Jalisco por la nieve, el que está en esa situación es usted. Y va a seguir siendo imposible que la ayuda llegue de forma inmediata. Y si la Administración y los Servicios de Emergencia han colapsado... le va a tocar pasar la situación, al menos durante los primeros minutos, horas, días (en función de la emergencia) a usted.

Le pongo un ejemplo: se produce un accidente de autobús. Hay 49 víctimas. Alguien (normalmente una víctima, o alguien que ha presenciado el accidente,...) avisa al 112. La gente de los Servicios de Emergencia sale disparada hacia la zona. Pero van a tardar en llegar (unos minutos, siempre más de los que nos gustaría si estamos inmersos en la emergencia). Y van a llegar de forma escalonada. Puede que su emergencia no sea la única. Pueden encontrar tráfico, pinchar una rueda, tener un accidente... En este vídeo puede ver reacciones ante el paso de vehículos de emergencia en diferentes países. Tras echar un vistazo ya me dirá cuál cree que es nuestro modelo en muchos casos...

Cómo reaccionan los diferentes países a: Sirenas de ambulancia (internacional). Fuente: Countries reacting

Llega la primera unidad sanitaria (antes ha llegado alguna pareja de la Guardia Civil, que ha intentado poner algo de orden... vaya marrón) a la zona del accidente de autobús. 49 personas necesitan asistencia de diferente índole. 23 necesitan traslado urgente al hospital. En la ambulancia van un par de técnicos, y un médico, más el conductor. ¿Qué hace la persona que comanda esa unidad? Un triaje. Empieza por lo más urgente, y según va avanzando, atiende al resto. Si llega una segunda unidad, una tercera... van atendiendo más casos... pero va a transcurrir algo de tiempo (unos minutos, recuerde, siempre más de los que nos gustaría si estamos inmersos en la emergencia). Al cabo de un rato (siempre eterno para las víctimas), todos los médicos y ambulancias disponibles de la zona, están en el punto del accidente.

¿Qué pasa si durante ese incidente se produce otro suceso que requiere medios sanitarios? Que los van a solicitar de más lejos... y puede que el tiempo de respuesta sea mayor... y así van movilizando medios y equipos humanos, hasta que ya no hay más. No tenemos medios infinitos. O hasta que el tiempo de respuesta se incrementa, y según se van liberando unidades, vuelven a por más afectados. Es comprensible que hay que priorizar, que los recursos son limitados, que tardan un tiempo en llegar..., ¿verdad?

Pues en este tipo de situaciones de afectación masiva a mucha gente y cierta tardanza en recibir ayuda, lo que un particular sabe, o lo que ha hecho a título preventivo, cuenta. Y puede llegar a contar mucho. De hecho, la prevención marca la diferencia entre un resultado y otro (y no sólo para las nevadas). 

Caso aparte merecen los irresponsables, inconscientes y otro tipo de entes que pululan por el mundo y llevan el apellido "sapiens" gracias al resto de la especie. Estos seres humanos se han hecho famosos por sus llamadas al 112 y su "aventura". 

Cuando alguien se pone en peligro, otras personas se juegan el tipo en ocasiones para proceder a su rescate. La irresponsabilidad de algunos, suele afectar a la vida de otros. Fuente: Levante - EMV.


El problema no es sólo la estupidez, irresponsabilidad, inconsciencia de algunos... ¡es que, encima, hay gente que se enorgullece!. ¿Es inapropiada la respuesta del 112? Es posible. ¿Debe haber otro tipo de respuesta? Seguro. ¿Es frustrante que no nos envíen ayuda cuando la solicitamos? Claro. Cualquier cosa que nos contraría puede generar frustración. ¿Había emergencias más urgentes que atender que un grupo de seres humanos que se habían puesto en situación de riesgo de forma voluntaria, sin equipamiento y dando muestras de poco sentido común? ¿Debería pagar la gente que comete este tipo de irresponsabilidades de forma voluntaria, sin necesidad, por los servicios públicos?

Que cada cual responda a esas preguntas como considere. Aquí la conversación entera. Sólo una reflexión: Cuando algo te genera angustia, intentas no repetirlo. ¿No?




Responsabilidad compartida. Pública, por supuesto, pero también privada. Lecciones por aprender. Cuestión adaptativa.


En el mundo de los incendios forestales hay una buena costumbre resumida bajo el nombre de "Lecciones aprendidas". Cada vez que ocurre una fatalidad, o casi fatalidad, se intenta sacar alguna conclusión útil para intentar que no vuelva a ocurrir en el futuro.

Gracias a esta práctica, el conocimiento en materia de seguridad para el personal que participa en esta "actividad de riesgo" (porque es su trabajo), ha evolucionado mucho. Estaría bien que esa práctica se trasladara al resto de la sociedad en el ámbito de otras emergencias. Ante cualquier riesgo, hay responsabilidades públicas, y privadas.

Por poner un ejemplo, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, del Ministerio del Interior, recomienda 9 pautas si se va a viajar en caso de nevadas. Cita literal:

1. Infórmese previamente del estado de las carreteras y de la situación meteorológica.

2. Evite viajar en coche siempre que no sea necesario y utilizar, a ser posible, transporte público.

3. En caso de ser imprescindible la utilización del vehículo, revise neumáticos, anticongelante y frenos. Además, hay que tener la precaución de llenar el depósito de la gasolina, y llevar cadenas y elementos de abrigo.

4. Así mismo, es recomendable llevar un teléfono móvil y dispositivo de alimentación del mismo.

5. Ir muy atento para tener especial cuidado con las placas de hielo. Es difícil determinar en qué lugar del trayecto pueden haberse formado, aunque generalmente las zonas de umbría son las más habituales.

Si queda atrapado por la nieve:

6. Debe permanecer en el coche, si el temporal le sorprende dentro del mismo.

7. Asimismo, es conveniente mantener el motor del vehículo encendido y la calefacción puesta, cuidando renovar cada cierto tiempo el aire. Es muy importante evitar quedarse dormido.

8. Comprobar que se mantiene libre, en todo momento, la salida del tubo de escape para que el humo no penetre en el coche.

9. Si es posible, intente sintonizar las emisoras de radio, que seguramente le informarán de las predicciones meteorológicas, las informaciones oficiales sobre el estado de la situación y las indicaciones que se dén al respecto.

Para los más suspicaces, no lo han colgado ahora. Lleva ahí un montón de tiempo. Otra cosa es que la gente lo lea, o no. Los días previos al atrapamiento masivo en la AP6 había avisos en las noticias, había información al respecto en redes sociales... pero pese a ello, muchas de las personas afectadas no llevaban agua, ni comida, ni mantas, ni abrigo, ni combustible suficiente, ni cadenas... aquí una muestra "indignada" de uno de los afectados:

Las cadenas son un elemento básico de prevención y autoprotección que pese a los avisos muchas personas afectadas no llevaban. Fuente: Youtube

Estos argumentos (que ponen en evidencia carencias de índole particular) no restan gravedad a las posibles negligencias de la Administración. Suele haber cierta tendencia a que si alguien argumenta en el sentido de evidenciar responsabilidades particulares, significa que está "defendiendo" a la Administración, o a otros posibles responsables.

Nada más lejos de la realidad. La intención de este artículo es reflexionar sobre el hecho de que durante emergencias con afectación masiva a la población (Grandes Incendios Forestales, nevadas y atrapamientos masivos en días de gran cantidad de desplazamientos...) la única posibilidad de "pasarlo un poco menos mal" es estar preparado. Tanto desde el punto de vista particular, como desde el punto de vista público.

Con la emergencia resuelta, y la gente en sus casas, ya se depurarán responsabilidades donde corresponda. Y en última instancia, si no se depuran, siempre quedará el proceso depurativo de las elecciones. Lo que en cualquier caso no parece demasiado lógico es cargar las tintas contra las personas (profesionales o no) que, seguro, intentaron hacer lo mejor posible ese día, y ayudar a la mayor cantidad de gente posible (sanitarios, bomberos, guardia civil, policía, protección civil, UME, forestales, agentes de medio ambiente, personas solidarias que llevaron comida y agua a los afectados...). 

No "es guay" quedarse atrapados. No "mola ponerse en peligro" innecesariamente. No "es buena la modernidad que nos aleja de las costumbres rurales", y en ocasiones parece que a algun@s del sentido común. El ecosistema que nos alberga envía señales. Y hay mucha gente que parece no querer escucharlas. Como dice un sabio que conozco, "No hay buenas o malas decisiones. Hay consecuencias". Y de nuestras decisiones (y actitudes), individuales y colectivas, públicas y privadas, van a depender las consecuencias. 

Con respecto a las responsabilidades:

Si el Director General de Tráfico es un inepto, y procede su cese, hágase. 
Si el Ministro estaba en el fútbol y no debía, y faltó a su obligación, y proceden explicaciones, dense.
Si no se movilizaron todos los medios disponibles, y era necesario, analícese y cámbiese el protocolo, los planes, o lo que sea necesario. 
Si la empresa concesionaria Iberpistas - Abertis, es irresponsable, y procede castigo, castíguese.
Si por ganar dinero pusieron en riesgo a más gente, y obligaron a movilizar más recursos por su falta de previsión o su avaricia, hágase pagar los gastos.
Si algunos inconscientes se pusieron en riesgo innecesariamente, edúquese para que no pase, y si pasa, castíguese a los inconscientes, para que no pongan en riesgo la vida de otros por sus ocurrencias.

(Hasta aquí lo que cualquier afectado podría suscribir, sin demasiados problemas).
Pero, también, si la falta de previsión de muchas personas agravó la situación, explíquese, justifíquese el por qué, e inténtese que no vuelva a ocurrir si es posible.

Y apréndase.

Apréndase que como sociedad, tenemos responsabilidades compartidas. Y que los errores, la dejadez, la omisión... pueden ser de índole pública, o privada. Y apréndase, especialmente, que la formación y la prevención son la clave para este tipo de emergencias, por fuego, por agua o por nieve.

Nos interesa re-aprender la relación con el ecosistema. Nos interesa no despreciar el conocimiento ancestral basado en miles de generaciones humanas relacionándose con el entorno. Nos interesa no ser tan prepotentes y engreidos como para pensar que podemos disociarnos de nuestro sostén. Y a pequeña escala, mientras cambia o no "la sociedad", nos interesa entender que la prevención siempre es mejor que la lamentación. Si me apuran, es una cuestión adaptativa.

Apréndase pues.

Ferran Dalmau - Rovira
Ingeniero Forestal. Técnico de Emergencias y Protección Civil.


PD: Aquí un pequeño vídeo sobre cómo montar las cadenas del coche (cortesía de la publicación especializada Autocasión), y algunas fotos de nuestro trabajo de campo, que en ocasiones, nos lleva a zonas nevadas en las que una grúa no entrará a buscarnos. Dependeremos de nuestra formación, y nuestra prevención. Es lo que tiene ser forestales.

Cuando el coche no llega, toca andar, a poder ser, con raquetas, abrigo, agua y comida. 
Fuente: Medi XXI GSA. Inventario de campo en el Alt Palància. Castelló. 

Elementos de referencia para ver cuánta nieve hay, y valorar si podemos circular, o no. 
Fuente: Medi XXI GSA. Inventario de campo en el Alt Palància. Castelló. 

Para poder circular en condiciones extremas se requiere preparación, medios y formación. De lo contrario, el riesgo aumenta. Fuente: Medi XXI GSA. Inventario de campo en el Alt Palància. Castelló.